Ninguno de nosotros nos encontramos deslindados del juego. De alguna manera u otra, todos participamos cotidianamente en alguno de los rubros de lo que se considera el juego. Ya sea desde los niños que compran billetes de lotería de “rascar”, las amas de casa que contienden apoyando a su cantante favorito en algún reality show de televisión o el millonario que gasta su bono anual en un gigante de los casinos de Las Vegas.
La historia del juego es tan remota como la historia del hombre; tan pronto como nuestra naturaleza humana encontró un curioso fervor en el azar, el juego apareció como un mecanismo de escape que ha sido a la vez aclamado por millones y tachado por otros tantos. Y es que el juego desmedido a llevado a fracciones conservadoras a mostrarse altamente en contra de este ya sea por motivos religiosos o por encontrarlo como una desviación moral. Cualquiera que sea la razón, el juego continúa formando parte de nuestra vida diaria. Pero, ¿Qué es lo que hace del juego un estado anímico tan influyente? Pues tendremos que recurrir a nuestra naturaleza humana; una naturaleza que busca desafiar el destino y lo desconocido al tratar de adivinar (ya sea por observación o mera devoción) el desenlace de los procesos que nos rodean.
La historia del juego, como lo conocemos hoy es una historia sin muchos altibajos, podríamos incluso decir que no ha cambiado en nada, pues en esencia lo único que cambia es el entorno. Desde un juego de dados en familia hasta el torneo más importante de las series mundiales de Póker, el fervor de apostar y desafiar el futuro es lo que alimenta al jugador. Refiriéndonos al entorno, viviendo ahora a principios del siglo XIX podemos ver que la historia del juego ha variado un poco en lo que corresponde a la difusión de los casinos online. Los juegos más populares como lo son el Póker, el BlackJack, la Ruleta francesa entre otros, han dejado de ser monopolio de los grandes y lejanos casinos que observamos en las películas de Hollywood. Y especialmente con la difusión del Internet, somos capaces de acceder a las comunidades de juego internacionales más grandes del mundo desde la comodidad de nuestro hogar a través de los casinos online; sin embargo, la esencia del juego sigue siendo exactamente la misma.